16
septiembre
1997

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La importancia de ser ama de casa

Según el censo de 1992, dos millones y medio de mujeres en Chile son amas de casa, vale decir que su trabajo consiste en atender el hogar, los hijos y la familia en general, directamente cuando se trata de mujeres de menores ingresos, o con la ayuda de una empleada de hogar en el 10 por ciento de los casos. Todas estas mujeres llevan a cabo un trabajo de horario ilimitado y de enorme volumen que es enaltecido en los discursos pero desvalorizado en los hechos, sin remuneración, sin previsión y con menos reconocimiento que otras actividades de la sociedad.
    El hecho de que las amas de casa sean presentadas en forma contradictoria hace que algunos sectores las identifiquen como seres abnegados y entregados a los demás, mientras que desde otro ángulo se las vea como pobres personas confinadas a vivir su vida entre cuatro paredes.
    Según antecedentes recogidos en diversas investigaciones, las mujeres no pueden optar libremente por ser amas de casa o dejar de serlo, porque ambas decisiones están influidas fuertemente por las desiguales oportunidades que tienen en la sociedad. La realización de sus actividades en las condiciones actuales implica siempre una relación de dependencia.
    En esta ocasión
Argumentos se propone conocer más de cerca a las personas reales, entendiendo que ser ama de casa no es un atributo que define la vida de una mujer, sino una función que desempeña alternada o simultáneamente con un trabajo remunerado.
    Empecemos por imaginar qué sucedería si mañana las amas de casa decidieran hacer una huelga. ¿Quién haría la comida? ¿Quién atendería a los niños? ¿Quién cuidaría a los enfermos? ¿Quién lavaría la ropa? ¿Quién limpiaría la casa? ¿Quién haría las compras? La lista de tareas es muy larga y no parece necesario desarrollarla para poner en evidencia la importancia de su trabajo para el funcionamiento del país. Es el momento de reconocer su trabajo y mejorar sus oportunidades.
 
 


Sabía que...
en Chile hay 2.581.335 amas de casa según el Censo de 1992...
Trabajo, pero no me pagan, por lo tanto, no es trabajo
Es habitual escuchar a las personas referirse a las amas de casa como a alguien que no trabaja, incluso ellas suelen decirlo de sí mismas: "No, yo no trabajo", porque la idea de trabajo está asociada a la obtención de un ingreso económico y al no recibirlo por su diaria actividad, no pueden reconocerla como trabajo.
    Sin embargo, un estudio realizado por el CEM (*) entre 600 amas de casa de sectores socioeconómicos bajos de edades comprendidas entre los 18 y los 55 años, reveló que la jornada de trabajo supera las diez horas en promedio, disminuyendo muy poco los fines de semana.
    Algunas investigaciones permiten asegurar que las amas de casa tienen a su cargo al menos 32 tareas habituales. Muchas de las actividades que realizan requieren de un gran esfuerzo físico (lavar, hacer aseo, mover muebles), cuestión que rompe el mito sobre la imposibilidad de las mujeres de acceder a trabajos pesados. Hay mujeres que cuidan enfermos que pesan 80 kilos y deben moverlos en la cama ¿es ese o no un trabajo que requiere de fuerza física? En zonas rurales es común que las mujeres deban conseguir combustible para cocinar, hervir agua y calentar e iluminar la vivienda. Además cultivan productos para el consumo inmediato o para la venta y crían aves de corral. Estos hechos vienen a demostrar que la división sexual del trabajo no tiene una base objetiva sino ideológica.
    Si agrupamos estas tareas veremos que las actividades del ama de casa las convierte en trabajadoras multifacéticas:
  • La administración de los recursos y del consumo
  • La socialización y cuidado de los niños
  • La limpieza
  • La costura
  • El cuidado de los enfermos
  • El transporte
  • Algunas reparaciones y mantenimiento de la vivienda
  • Cuidado de plantas y animales domésticos

Este conjunto de tareas se realizan en una dinámica familiar en la cual las demandas de los hijos y la pareja influyen de forma decisiva en el nivel de tensión y de exigencias que deben soportar las amas de casa. Si ellos valoran el trabajo doméstico tenderán a ayudar en su realización y por tanto a valorar el esfuerzo que significa. Si no lo hacen, simplemente no lo tendrán en cuenta, salvo cuando no se realice, por las incomodidades que acarrean los platos sucios o la falta de comida preparada. Guardando las lógicas diferencias que existen entre una pareja y otra -que van desde casos donde el apoyo y la valoración es importante hasta otros donde no se considera el esfuerzo y se las desvaloriza- las amas de casa siempre están expuestas al juicio de quienes viven con ellas. Así, las relaciones de afecto y trabajo están muy entremezcladas.

* Nota
Proyecto: "El trabajo gratuito de las mujeres: condiciones de trabajo y salud de las amas de casa". CEM-Fondecyt Nº 1960091.

 


Sabía que...
una encuesta del CEM revela que el mayor malestar reconocido por las amas de casa es la monotonía y la rutina diaria...
Satisfacciones e insatisfacciones ¿qué pesa más?
Las amas de casa obtienen sin duda satisfacciones importantes como estar más tiempo con los hijos, verlos crecer, tener la casa limpia y ordenada, además de tener la posibilidad de organizar por sí mismas su tiempo y no tener un jefe. La mayoría señala que su principal satisfacción proviene de la maternidad. Sin embargo, la monotonía, la rutina, el exceso de tareas y la falta de apoyo de los demás miembros de la familia así como el aislamiento producen tal frustración que si tuvieran la oportunidad de trabajar remuneradamente, la mayoría lo haría. Según el estudio del CEM, el 72% de las mujeres entrevistadas quisiera trabajar fuera del hogar.
    La mayoría de las amas de casa tiene una percepción positiva del trabajo remunerado porque permite contar con sus propios ingresos, desarrollarse como persona, salir de la rutina y aumentar el presupuesto familiar. No obstante, el costo asociado a dejar solos a los hijos y descuidar la casa es muy alto. Muchas de ellas se ven obligadas a permanecer como amas de casa.
    Las características del trabajo doméstico, las condiciones en que se realiza y la valoración que se le otorga tienen múltiples consecuencias en la salud psíquica y física. Cada día miles de mujeres son atendidas en los consultorios con dolores de espalda, de cabeza, mareos, cambios de humor, sin que ellas puedan identificar con precisión el origen de sus males en su trabajo como amas de casa.
    En algunos países desarrollados existe un creciente interés por reconocer los riesgos psicológicos del trabajo doméstico. Varios estudios revelan una tendencia mayor a la ansiedad y la depresión entre las amas de casa, sobre todo cuando tienen niños pequeños a su cuidado. El aislamiento y la exclusión del ámbito público las hacen renunciar en muchas ocasiones a proyectos de desarrollo personal que afecta su autoestima. En muchos casos su dependencia extrema de la voluntad y deseos de los otros las hace más vulnerables a la violencia doméstica. Recordemos que en Chile existe esta realidad en uno de cada cuatro hogares.
    La disposición permanente hacia las necesidades de los otros/as les lleva a desconocer sus propias necesidades y deseos, postergándose permanentemente. Mas allá de los discursos, en la vida cotidiana las amas de casa no reciben agradecimiento por sus desvelos, porque se consideran naturales, propios de su condición de mujeres dependientes y son invisibilizados en una sociedad que valora el éxito público, la capacidad de ganar dinero y de competir profesionalmente.
 


Sabía que...
las amas de casa suizas realizaron una huelga que paralizó el país...
Hacia un mayor reconocimiento de las amas de casa
Reconocer la importancia del trabajo doméstico y su contribución a la economía nacional significa promover un cambio cultural.

En Chile las recomendaciones más urgentes son:

  • Incorporar en el curriculum de los derechos humanos la enseñanza del cuidado de los hijos y el trabajo doméstico compartido, tanto para los niños como para las niñas en todos los niveles de la educación formal (preescolar, básica y media).
  • Capacitar a los maestros y maestras para enseñar el cuidado de los hijos y el trabajo doméstico desde el punto de vista de la igualdad entre los géneros.
  • Promover la igualdad de oportunidades desde la infancia, en el aula y en todos los espacios.
  • Ampliar y mejorar la calidad del cuidado infantil.
  • Otorgar créditos blandos para el mejoramiento del equipamiento doméstico.
  • Promover entre los prestadores del sistema de salud el respeto por el tiempo del ama de casa promoviendo la flexibilidad en las horas de atención y el buen trato.
  • Realizar la medición del trabajo no remunerado, de forma consistente con las cuentas nacionales, para permitir el reconocimiento de su contribución económica.
     


 
¡No, no es depresión menopáusica! Es la falta de pago, de licencia por enfermedad, de jubilación y de identidad.

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

una publicación del:
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teléfono: 777 1194, fax: 735 1230, correo-e:
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Esta publicación es parcialmente financiada por el Fondo para la Sociedad Civil constituído con aportes del gobierno de Suecia, administrado por el SERNAM. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional del SERNAM.