
| 19 enero 1998 | Es sano hablar de sexo y reproducción Es común que las personas no tengan inconveniente en explayarse sobre el número de hijos que tienen o desean tener, sobre las dificultades para que las mujeres queden embarazadas y sobre los métodos anticonceptivos. En una conversación entre mujeres puede haber referencias a la "T" o al "DIU" e incluso bromas repetidas sobre el método Ogino. Sin embargo, sobre el sexo se habla menos, y la existencia de mitos y tabúes impide el libre desarrollo de la sexualidad que termina por afectar la salud sexual y reproductiva de las personas. |
Sabía que... en la Conferencia Mundial sobre Población y desarrollo celebrada en El Cairo (Egipto) en 1994 los gobiernos de 184 países se comprometieron a hacer respetar los derechos reproductivos de sus ciudadanos y ciudadanas. | Si la sexualidad no está bien, la salud tampoco Habitualmente, en los programas de salud sexual y reproductiva se considera el sexo como una actividad voluntaria y monogámica entre parejas heterosexuales de individuos de igual condición. Pero en la práctica, el ejercicio de la sexualidad abarca un conjunto más heterogéneo de situaciones que comprende las necesidades y experiencias de los/as jóvenes, solteros/as, homosexuales, personas de la tercera edad. Por otra parte, un número significativo de mujeres no desarrollan una actividad sexual libre y son presionadas para mantener relaciones no deseadas. También son limitadas por sus parejas y el sistema de salud en sus decisiones reproductivas en relación al número de hijos, el intervalo entre ellos y en el uso de métodos anticonceptivos. La incapacidad de ejercer derechos en el campo de la sexualidad termina enfermando a las personas psicológica y físicamente. Las investigaciones han demostrado que quienes viven la sexualidad de forma insatisfactoria y poco libremente tienen baja autoestima, son poco capaces de reconocer sus necesidades y deseos y de poner límites a los otros. Manifiestan síntomas difusos o malestares como jaquecas, mareos o alteraciones nerviosas que tienen su origen en una sexualidad poco gratificante. Asimismo, difícilmente afirmarán el derecho a usar anticonceptivos o se los exigirán a sus parejas, exponiéndose de esta manera a embarazos no deseados y a enfermedades de transmisión sexual. Cualquier cambio que se pretenda impulsar en el campo de la salud sexual y reproductiva debe tener en cuenta lo señalado y no olvidar que la sexualidad es también un espacio donde se puede ejercer poder y en el cual generalmente las mujeres ocupan el lugar de mayor dependencia. Las políticas de salud y educativas deben considerar la variedad de situaciones en que se vive la sexualidad y estar alerta al poder y dominio que se ejerce en este campo. Deben estimular en las personas el interés de conocer y hacer respetar sus deseos y de aprender a poner límites a las demandas de los otros. La igualdad en este aspecto tan importante de la vida, permite a las personas hacerse cargo de su sexualidad y reproducción para vivirlas en forma satisfactoria y segura. |
Sabía que... según el Fondo de Población de Naciones Unidas y el Foro Abierto de Salud y Derechos Reproductivos, en Chile se practican 437,4 abortos al día. | Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos Hace algunos años hablar de derechos humanos remitía solamente a los derechos civiles y políticos como el derecho de asociación, de voto, de expresión y a la integridad física de las personas. A lo largo de la década de los noventa, el reconocimiento de los derechos reproductivos como derechos humanos ha sido el resuItado de un trabajo llevado a cabo principalmente por organizaciones de mujeres hasta lograr que Naciones Unidas los reconozcan y los países se comprometan a hacerlos respetar, independientemente de las diferencias políticas, económicas o culturales. Se entiende por Derechos Sexuales y Reproductivos, aquellos que garantizan que las personas vivan la sexualidad en forma autónoma, plena, segura, equitativa y placentera y la reproducción en forma voluntaria y sin riesgo. Es importante que hombres y mujeres sepan que tienen el derecho a:
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Sabía que... según datos de 1992, 106 mujeres mueren cada año debido a complicaciones del embarazo y del parto. | Mejorar la atención de salud La relación que establecen los profesionales y el personal de salud con las personas, es fundamental para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. Una atención respetuosa, que transmite e intercambia información, influye positivamente en el desarrollo de las capacidades de decidir sobre la sexualidad y reproducción, mientras que un trato autoritario y poco receptivo tenderá a mantener a las mujeres en una situación de dependencia de la palabra del profesional, sometidas a las decisiones de otros, inseguras de sus experiencias, ideas y sentimientos en este campo. Mejorar la comunicación entre los responsables de los servicios y las pacientes, exige a esos profesionales debatir y cambiar su propias percepciones y concepciones sobre la sexualidad y reproducción para acoger sin prejuicios y de manera integral a las personas que consultan. Les exige escuchar e interpretar las dolencias y quejas que no tienen un origen claro pero que, sin embargo, están asociadas a una sexualidad insatisfactoria. Igualmente, deben estar atentos a los obstáculos que impiden a las personas beneficiarse de los programas orientados a preservar y mejorar la salud sexual y reproductiva. Esta forma de aproximarse al tema se preocupa no sólo por la cantidad de anticonceptivos entregados o los nacimientos no deseados que se han logrado evitar, sino también por desarrollar habilidades individuales que permitan a las personas afirmar sus derechos y acceder a los recursos que garantizan su salud sexual y reproductiva. Desde esta perspectiva resulta indispensable:
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| otros Argumentos | Argumentos para el cambio ISSN 0717-2346 una publicación del: Esta publicación es parcialmente financiada por el Fondo para la Sociedad Civil constituido con aportes del gobierno de Suecia, administrado por el SERNAM, y por el Instituto de la Mujer de España. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional de estos organismos. |