
| 23 mayo 1998 | ¿De qué desarrollo hablamos? Los resultados del último informe de Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano constituyen una seria llamada de atención sobre el rumbo del proceso de modernización y desarrollo en el país. El análisis de diversas fuentes de información --estadísticas, encuestas, grupos de discusión, entrevistas a familias a lo largo del país-- ponen de manifiesto un malestar generalizado y altos niveles de inseguridad en la población chilena. El sentimiento de malestar e inseguridad es mayor en algunos grupos que en otros, en los sectores medios y bajos, en las mujeres, en las grandes ciudades, en las personas mayores. |
Sabía que... de acuerdo a la Fundación Paz Ciudadana existen alrededor de 14.000 guardias privados y en 1994, los chilenos gastaron más de 100 millones de pesos en diversas medidas privadas de seguridad. | Los miedos de los chilenos El proceso de transformación y cambio de la sociedad afecta la vida cotidiana de las personas, las familias y las comunidades, y tiene efectos en la economía, la política, la vida social y cultural. La velocidad de los cambios ha transformado el significado que las personas atribuyen a su vida personal y social, las normas y formas de convivencia tradicional, y elevado el nivel de incertidumbre hacia el futuro. Las personas se sienten insatisfechas y poco protegidas por la manera en que hoy funcionan las instituciones que más influyen en su seguridad. Les preocupa no encontrar empleo, que la educación de sus hijos no les asegure el ingreso al mercado laboral, no poder costearse una atención médica de calidad y no tener ingresos suficiente para vivir adecuadamente en la vejez. Consideran que las instituciones se rigen cada vez más sólo por consideraciones de rentabilidad. El acceso a los servicios depende de los ingresos individuales y de la capacidad de entender las complejas instrucciones que exigen este acceso. Las personas comparten, sobre todo en las ciudades, un temor creciente frente a la delincuencia y la drogadicción, temores que difunden y agudizan los medios de comunicación, el espectáculo diario de policías particulares, barrios enrejados y la propaganda sobre las bondades de variados sistemas de alarmas y protección. Detrás de estos miedos, a veces exagerados, se esconden otros que son fundamentales y más dañinos para la vida social, de acuerdo al Informe que comentamos: El miedo al otro, a la exclusión social y al sin sentido. Las personas confían cada vez menos en los otros y en los beneficios que tiene la comunicación y colaboración con los demás. Se sienten sin grupos sociales de referencia. Se enfrentan al caos, al desorden, sobre todo en las ciudades, y al aparente sin sentido de la vida moderna. Como respuesta, se refugian en los familiares y conocidos y se encierran en espacios privados. Todos aquellos que quedan fuera de este círculo son considerados potencialmente peligrosos. El refugio en la familia limita la posibilidad de experimentar relaciones de cooperación y apoyo, contar con la información y los recursos que los otros pueden proporcionar. Este encierro se refleja también en la cada vez más baja participación en organizaciones sociales, políticas y públicas. Al actuar de esta manera, se inhibe el intercambio libre de ideas y opiniones sobre los cambios que están ocurriendo y sobre los miedos e insatisfacciones que éstos suscitan y no se tiene oportunidad de razonar sobre sus raíces y pensar en alternativas. En definitiva, las personas no se encuentran para construir nuevas opiniones, discutir y proponer nuevas metas acordes a los cambios. Pierden de esta manera la fuerza necesaria para presionar sobre las instituciones para que incorporen las dimensiones humanas y culturales en las estrategias de crecimiento. Vemos entonces que el malestar y la inseguridad tienen que ver tanto con la desigual distribución de oportunidades como con los cambios en las relaciones interpersonales, con el grado de deterioro de la vida social y la ausencia de espacios colectivos, con la debilidad de las organizaciones sociales, con la baja participación política y con la distancia entre las autoridades, sistemas políticos e instituciones y la vida de las personas. |
Sabía que... la mitad de las mujeres entrevistadas por CEP-PNUD temen ser víctimas de una violación y agresión sexual. | Las mujeres en la encrucijada En este contexto la situación de las mujeres merece una atención particular. Sus sentimientos de malestar e insatisfacción son mayores. Si bien se les han abierto nuevas posibilidades que las libera de la dependencia y subordinación a los otros, han asumido nuevas responsabilidades en el mundo público y familiar sin compartir las tareas tradicionales. Los cambios les significan entonces mayores responsabilidades, menos tiempo para ellas y la pérdida de parte de la protección masculina con que contaba en el pasado. En la familia deben responder a estilos de vida y demandas cada vez más diferenciados de sus hijos, hacer frente a las necesidades de seguridad de sus miembros y al desafío que significa su incorporación al mercado de trabajo. Asimismo, deben adaptarse a las distintas situaciones familiares, enfrentar las rupturas matrimoniales, aprender a vivir en forma independiente y solas hacerse cargo de sus familias. Ahora más que nunca necesitan contar con recursos personales, sociales, económicos y legales para construir su independencia y tener oportunidades de mantener una familia en ausencia de un hombre proveedor. La sexualidad libre del control masculino, les abre un espacio de conocimiento y enriquecimiento personal pero a la vez las somete al riesgo del ataque, el abuso y manipulación sexual. Asimismo, la ausencia de una adecuada legislación de familia que reconozca las nuevas realidades y legisle sobre el divorcio, el patrimonio y el régimen de filiación, las mantiene en una situación de permanente vulnerabilidad frente al abuso y coacción. La ausencia de espacios colectivos y de discusión les impide desarrollar sus puntos de vista y ser reconocidas como otro sujeto social con distintas experiencias, perspectivas y alternativas. |
Sabía que... de acuerdo a la encuesta CEP-PNUD realizada en 1997, el 69,3% de los entrevistados desconfía de la información que obtiene a través de otras personas. | Hacia el cambio Los procesos o decisiones que impulsan el cambio y las nuevas formas de organizar la sociedad pueden asentarse en las vivencias, motivaciones y experiencia social de las personas o al contrario, violentarlas. Una modernización que se lleve a cabo a espaldas de las personas, de sus experiencias e historias, abre una brecha entre los objetivos modernizadores y la sociedad. Sin embargo, hacer prevalecer los apegos a la tradición y refugiarse en las experiencias del pasado es oponerse al cambio. A su vez, hacer prevalecer el cálculo económico, la relación medios y fines, la rentabilidad, ahoga la cultura y empobrecen a la sociedad. De allí que sea necesario, junto con una redistribución de recursos y oportunidades, pensar en una política ciudadana que interprete las motivaciones de la ciudadanía, encuentre cauces para que las personas expresen sus vivencias, elaboren las nuevas experiencias y planteen propuestas alternativas a la política institucional. En el caso de las mujeres es fundamental pensar en cambios de la legislación que tengan en cuenta su situación en la familia, el trabajo y la vida pública, y asegurar su participación en igualdad de condiciones en los distintos espacios sociales. |
Sabía que... según el estudio de Desuc-Copesa en 1995, sólo el 8,2% de los entrevistados de una muestra de grandes ciudades del país cree que se puede confiar en la mayoría de las personas. | ![]() Quino |
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| otros Argumentos | Argumentos para el cambio ISSN 0717-2346 una publicación del: Esta publicación es financiada por el Fondo para la Sociedad Civil constituido con aportes del gobierno de Suecia, administrado por el SERNAM, y por el Instituto de la Mujer de España - Solidaridad Internacional. Sin embargo, las expresiones y contenidos vertidos no representan, necesariamente, la opinión institucional de estos organismos. |