30
marzo
2000

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Los hombres también pueden ser presidentes de La República

Un niño de diez años, nacido y criado durante el Gobierno de Margaret Thatcher, al ver en la televisión a su sucesor, John Major, preguntó sorprendido: papá ¿los hombres también podemos ser Primeros Ministros? Esta anécdota ilustra hasta qué punto el imaginario social de las próximas generaciones está marcado por los modelos públicos de su época.
    A principios de la década de los 90 era difícil que una niña aspirara a ser Ministra y su horizonte profesional, a pesar de ser más amplio que el de su madre, no abarcaba los ámbitos políticos, porque ese mundo era claramente masculino. Con los más recientes nombramientos de ministras, subsecretarias e intendentas en Chile se ha creado una masa crítica que puede dar un rostro distinto a la política nacional y legitimar la presencia de las mujeres en los espacios públicos. La apertura de estos espacios ofrece a las mujeres nuevas oportunidades y pone en evidencia que en el país hay profesionales calificadas y dispuestas a asumir responsabilidades de alto nivel, y de hacerlo muy bien, como han demostrado aquellas que han tenido altos cargos hasta el momento. Lejos quedaron las interpretaciones que atribuyen a las mujeres un comportamiento más conservador que el de los hombres: al contrario, se han afianzado aquellas que afirman que el comportamiento de las mujeres es muy heterogéneo y depende de su edad, educación, participación en el mercado de trabajo, oportunidades que se les ofrecen y sus ideas políticas.
    
Argumentos para el cambio considera que la conducta política de las mujeres depende en buena parte del grado de independencia y autonomía que han desarrollado. Asimismo propone reflexionar sobre los efectos que la mayor participación de mujeres en la política tendrá tanto para las propias congéneres como para el país en su conjunto. Finalmente muestra algunos de los caminos que es necesario recorrer para que este importante cambio se constituya en un real indicador de la democratización del país e impedir que se revierta esta tendencia.
 
 


Sabía que...
durante el siglo XX en Chile sólo 10 cargos ministeriales fueron ocupados por mujeres y más de 1000 por hombres.
Con la presencia de más mujeres en el poder gana el país
Con el ingreso a la educación y al mercado laboral las mujeres logran la base de sustentación necesaria para elaborar sus propios proyectos, negociar con otros sus expectativas y propuestas e incidir en el curso de los acontecimientos. En estas condiciones, para ellas adquiere sentido la política como un espacio de discusión acerca de la sociedad que se desea construir y del tipo de ciudadana que ésta requiere. Al contrario, cuando las mujeres están obligadas a permanecer aisladas en los espacios domésticos, realizando tareas muy importantes pero escasamente reconocidas, generalmente tendrán menos oportunidades de contar con recursos personales, no serán consideradas en las decisiones que se toman en su medio respecto a los asuntos públicos y estarán, por tanto, poco motivadas para participar en política.
    La mayor presencia de mujeres en espacios de decisión, si bien refleja la incorporación a la educación y al trabajo remunerado que se ha venido produciendo desde hace años, ha requerido de una clara voluntad política que abriera los espacios. El nombramiento de mujeres en importantes cargos públicos significa un reconocimiento a las capacidades de las mujeres y otorga una oportunidad de demostrar las ventajas que tiene para el país contar con la otra mitad de su ciudadanía. Escoger a los mejores entre mujeres y hombres implica una ampliación del universo de elección y por tanto, el resultado puede ser mejor.

    La composición del nuevo Gobierno abre el espacio público a una mayor diversidad de personas, donde las mujeres y los más jóvenes tienen un papel destacado, y es previsible que ese sólo hecho signifique un verdadero cambio. En un contexto de gobierno democrático pueden y deben combinarse las visiones y experiencias de sus integrantes, incluidas las de aquellos que hasta ahora han tenido menor participación en las decisiones. Es claro que la suma de visiones y capacidades beneficia a todos/as.
    Por otra parte, al entregar a mujeres la responsabilidad de importantes áreas de decisión, es posible que las personas sientan más cerca al nuevo Gobierno en la medida en que es más fácil imaginar a una mujer en relación con nuestra vida cotidiana. Por su propia experiencia vital, las mujeres aportarán un punto de vista distinto a la política y, probablemente, el ser relativamente nuevas en ese espacio las llevará a tener una especial preocupación por hacer bien su trabajo, característica que por lo demás es común a la mayoría de las mujeres en cargos de responsabilidad, según los estudios existentes sobre la experiencia de diversos países. Por su parte, las mujeres podrán sentir que el poder no es algo ajeno a su género, ya que algunas de ellas lo ejercen.
    No se trata de mitificar al sexo femenino, ni de caer en posturas esencialistas, sino de señalar que las mujeres por la posición social que ocupan generalmente tienen más conciencia de la pluralidad, mayor disposición al diálogo y la negociación, y suelen optar por soluciones a los conflictos menos confrontacionales y más innovadoras. Estos pueden ser algunos de los aportes específicos de estas calificadas profesionales.
    El proceso democratizador que se inició en los 90, tiene hoy un renovado impulso que por sí sólo no garantiza, sin embargo, su permanencia.
    La calificación profesional de las nuevas autoridades, que no ha sido hasta ahora cuestionada seriamente por nadie, su voluntad de favorecer la participación y respetar el ejercicio del control ciudadano sobre el gobierno, indican una perspectiva muy interesante de profundización democrática en los próximos seis años, tanto si el manejo económicosocial y las variables internacionales mantienen un cierto equilibrio, como si nos vemos enfrentados a nuevas situaciones críticas.
    Sin embargo, es imprescindible que, tanto las autoridades como la ciudadanía, trabajemos con el objetivo de continuar avanzando en un cambio cultural hacia la igualdad entre los géneros para que se consolide en las próximas generaciones. Las imágenes públicas femeninas contribuirán a cambiar los modelos habituales de comportamiento y las expectativas tanto de mujeres como de hombres. Esta es una condición necesaria pero no suficiente. El paso siguiente deberá ser una mejor distribución de las obligaciones en la familia; una mayor responsabilidad de los hombres y de los hijos varones en las tareas del hogar; la implementación de servicios de calidad adaptados a las nuevas modalidades de vida y una mejor adecuación entre el mundo del trabajo y el hogar que incluya nuevas formas de organización del trabajo.
 


Sabía que...
en Noruega el nuevo gabinete ministerial cuenta con un 42% de mujeres.
Más allá de la coyuntura
El escenario que se presenta parece auspicioso para generar nuevas formas de desenvolverse en política y de relación entre hombres y mujeres. No obstante, se hace necesario unir a la voluntad política que hemos mencionado, y al buen desempeño que esperamos de las nuevas autoridades, algunas iniciativas que permitan que los cambios se conviertan en situaciones habituales, propias de la convivencia democrática. Argumentos para el Cambio considera indispensable poner en debate algunas orientaciones culturales y políticas que favorecen, a nuestro entender, la valoración y protagonismo de las mujeres como ciudadanas y copartícipes en las decisiones públicas y privadas.

En el plano cultural nos parece urgente:

  • Avanzar y comprometer a diversas instituciones, medios de comunicación, grupos sociales y personas con la construcción de una cultura de igualdad y de derechos que asegure a todos/as las oportunidades para desarrollar sus capacidades y para elegir su estilo de vida.
  • Reconocer y difundir la diversidad de situaciones en que viven las mujere, sus distintas concepciones y puntos de vistas sobre los hechos.
  • Cuestionar abiertamente los estereotipos sexuales que limitan las posibilidades de desarrollo de ambos sexos, en especial de las mujeres.
  • Modificar los roles tradicionales en las familias para lograr una mayor flexibilidad en el desempeño en la vida pública y la vida privada.

En el ámbito de lo político resulta fundamental:

  • Que las diferentes instancias del Estado establezcan canales de escucha con distintos grupos de mujeres en todas las decisiones que les competen.
  • Estimular las motivaciones de las mujeres para acceder a puestos de decisión políticos y públicos.
  • Subrayar la importancia que tiene en las carreras políticas y públicas la formulación de objetivos y metas claras así como expresar la volundad de promoción en estas esferas.
  • Asegurar la presencia de mujeres en las candidaturas de cargos elegibles y en distintas instancias de decisión, para consolidar una masa crítica de mujeres en cargos de decisión.
  • Recuperar el sentido de lo político como un espacio de encuentro, de debate, de disenso y negociación de las distintas concepciones y puntos de vista que existen en la sociedad.
  • Recordar la dimensión de representación de los cargos públicos y políticos y su exposición permanente al control ciudadano.
  • Incorporar los problemas de la vida cotidiana -violencia, educación sexual, divorcio- a los temas de interés político.
  • jsahdjskadhak

Todas estas iniciativas van a requerir de un fuerte compromiso del Gobierno y, sobre todo, será fundamental la participación ciudadana en todos los niveles.
 


Sabía que...
en el Gobierno del Presidente Lagos 5 de los 16 ministros son mujeres, vale decir el 31% de las carteras.

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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Esta publicación cuenta con el apoyo financiero del Instituto de la Mujer de España.