46
agosto
2001

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La violencia contra las mujeres es criminal

El Servicio Nacional de la Mujer ha iniciado una campaña en los medios de comunicación y con diversos actores sociales destinada a contrarrestar la violencia al interior de las parejas, violencia que tiene como principales víctimas a las mujeres. Simultáneamente ha enviado al Congreso un nuevo proyecto de ley contra la violencia intrafamiliar que mejora la existente.
    Desde hace décadas, el movimiento de mujeres en América Latina y en todo el mundo ha hecho visible la dolorosa realidad que sufren a diario millones de mujeres, considerada por mucho tiempo como •normal• o propia de la intimidad de la pareja y familia, donde nadie debía meterse.
    Los orígenes de este abuso que sufren las mujeres y las niñas hay que buscarlos en la desigual distribución del poder entre mujeres y hombres, en el menor reconocimiento y valoración de las mujeres así como en el autoritarismo y violencia presentes en todos los espacios de la vida social.
    Gracias al trabajo incesante de las mujeres por romper el silencio, se ha puesto de manifiesto que la familia es un espacio donde también priman relaciones de dominación, las que deben ser cambiadas por relaciones más justas y democráticas. Por esta razón sus miembros deben ser protegidos de la violencia.
     Ha habido avances y cada día más mujeres se atreven a denunciar a su agresor. Hace 7 años, en 1994, se aprobó en Chile la Ley de Violencia Intrafamiliar, y hoy un organismo del Estado como es el SERNAM impulsa una campaña contra la violencia en la pareja, que amplía el significado de esta realidad. Pero no es suficiente, necesitamos mucho más.
    
Argumentos para el cambio desea traer nuevamente al debate la violencia contra la mujer como fenómeno que niega la libertad y el desarrollo personal e impide formas de convivencia democráticas y justas.
 
 


Sabía que...
la nueva Ley de Violencia castigará con la cárcel a quien agreda a su mujer más de tres veces.

El feminicidio: un crimen que no escandaliza lo suficiente
Cuando se publica un nuevo titular sobre un crimen de este tipo debería producirse un auténtico escándalo nacional, sin embargo, muchas veces forma parte de la crónica roja y hasta llega a dar pie a bromas del machismo más oscuro.
    El pasado 7 de julio se reunieron en Cancún, México, organizaciones de mujeres de todos los países latinoamericanos y del Caribe y llegaron a la conclusión de que es necesario poner en el espacio público y en los medios de comunicación la figura del FEMINICIDIO. La intención es nombrar con esta palabra el asesinato de una mujer para hacer un llamado a la conciencia de la sociedad, para impedir que sigan muriendo mujeres en silencio, mientras se habla de la violencia en general. Cuando se menciona la seguridad ciudadana o la violencia intrafamiliar, no se identifica con claridad que las víctimas son mujeres en un 90% y que el 10% restante corresponde a situaciones donde ella se ha defendido, usando también la violencia. Las mujeres allí reunidas constataron la falta de un tratamiento integral de los problemas de violencia, como señalan en el documento de conclusiones: •Todas sabemos que estamos hablando de la vida de las mujeres...Estamos hablando concretamente que cuando las mujeres van a pedir apoyo a los servicios públicos, no se está evaluando el riesgo de la vida de las mujeres y muchas de ellas son asesinadas por sus parejas, porque no se les dio una atención adecuada•.
    Pero sin llegar al extremo de la muerte de la mujer, la violencia tiene diversas manifestaciones que van desde la agresión verbal hasta la descalificación, los garabatos, el chantaje económico, los gritos y amenazas o golpes que aun en el caso de que sean leves producen un daño irreparable. La mujer se siente disminuida en su autoestima, poco reconocida e incluso culpable de las reacciones de su pareja. Llega a pensar que tal vez no fue lo suficientemente perfecta y es por eso que él la agrede, y va aceptando como algo natural las bromas sobre su manera de vestir, las restricciones a sus salidas y amistades hasta terminar anulando su personalidad.
    Durante todo el siglo XX las mujeres careceron de un contexto social favorable que les permitiera expresar su situación, incluso dentro de su familia. La existencia de una Ley de Violencia Intrafamiliar en Chile desde el año 1994 propició que muchas más mujeres se atrevieran a denunciar, permitió capacitar a la policía sobre la necesidad de considerar las denuncias de las mujeres y probablemente, su sola existencia, contribuyó a inhibir a muchos agresores ante la posibilidad de ser arrestados. Sin embargo, pasados ya 7 años desde la promulgación esta Ley queda demostrado que ella no cubre la complejidad de los mecanismos necesarios para solucionar el problema y, en ese sentido, el nuevo proyecto de ley enviado por el SERNAM al Parlamento contempla importantes innovaciones:

1. Las denuncias pueden ser realizadas por la agredida o por cualquier persona que tenga conocimiento de los hechos.
2. Carabineros o Investigaciones están obligados a recibir las denuncias sin exigir certificado médico y ponerlas en conocimiento del juez a más tardar el día hábil siguiente.
3. Las personas pueden representarse a sí mismas, sin necesidad de abogado.
4. La declaración de menores de 16 años se hará sin la presencia del agresor.
5. Si está acreditada la violencia, el tribunal dictará sentencia sin más trámite.
6. El juez decretará medidas de protección destinadas a garantizar la seguridad del grupo familiar, su convivencia tranquila y la subsistencia económica desde el momento mismo de recibir la denuncia.
7. Se castigará al autor de violencia intrafamiliar con una o más de las siguientes sanciones: Prisión en cualquiera de sus grados; Reclusión nocturna de 1 a 120 días; Multa de media a cinco Unidades Tributarias Mensuales. Si el agresor no cumple la sentencia será arrestado por dos días por cada UTM que debía pagar de multa
8. El juez podrá cambiar la pena por asistencia a programas terapéuticos sólo si la violencia no es reiterada.
9. Si el agresor ha sido condenado antes dos veces por violencia intrafamiliar, la tercera vez será considerada delito y se le aplicará la pena de presidio menor en sus grados mínimo a máximo.

    A pesar de existir una ley, muchas mujeres sufren hoy esta situación sin atreverse a denunciar por temor a traicionar a su familia, por un sentimiento de culpa que las paraliza, por miedo a perder el sustento económico o incluso por vergüenza ante el •qué dirán•. Por eso resulta tan importante contar con otras personas, un grupo de amigas, vecinos o familiares, capaces de acogerlas y hacerlas sentir más respaldadas en su proceso de darse cuenta de que están siendo maltratadas, psicológica, emocional o psíquicamente y de que es posible salir de esa situación. También es indispensable el apoyo institucional, especialmente de los servicios de salud, en el sentido de ampliar la sensibilidad de su personal y capacitarlo frente a los problemas de las mujeres, de modo que aprendan a escuchar, que no se limiten a atender sólo el síntoma de los problemas de salud más evidentes, sino que perciban cuándo se encuentran ante una persona que sufre violencia. Junto a estas medidas inmediatas se debe trabajar por fortalecer y distribuir en forma justa el poder, el reconocimiento y los recursos entre mujeres y hombres, para que ellas tengan la libertad y la posibilidad de ser protagonistas de sus vidas.
 


Sabía que...
el 20 de Agosto será el Día por la Paz y la No Violencia en los Liceos.


Sabía que...
el 34% de las mujeres de la Región Metropolitana reconocen sufrir violencia física y/o sexual y el 16,3% violencia psicológica.
No más violencia contra la mujer
La campaña iniciada por el SERNAM, destinada básicamente a un público masculino, contiene un llamado a la reflexión sobre su relación con la mujer. Está respaldada por un Comité por la No Violencia en la Pareja, en el cual participan instituciones públicas y privadas, logrando involucrar a amplios sectores de la sociedad tras un objetivo que es de todos: eliminar la violencia como forma de resolución de conflictos al interior de cualquier tipo de familia o pareja.
    Simultáneamente, las organizaciones de mujeres respaldan esta campaña, y contribuyen a ella poniendo en claro que la violencia contra la mujer es el centro del problema, alertando a no diluir la violencia contra la mujer dentro de conceptos más amplios como violencia en la pareja o en la familia, aunque estos también son esenciales. Parte de su trabajo es •visibilizar las muertes de mujeres a manos de hombres, muertes basadas en la dominación masculina y en la impunidad cotidiana•. En Chile se certifica la defunción, pero no se registra que esa mujer fallece a manos de su pareja, ex pareja o novio, por tanto, no es posible saber cuántas mujeres son asesinadas en estas circunstancias.
    Tanto el Estado como los medios de comunicación y la sociedad en general tenemos la responsabilidad de contribuir a erradicar la violencia contra la mujer. El Estado debe diseñar políticas, promulgar leyes, hacer cumplir las penas, mientras que las mujeres y hombres demócratas debemos trabajar para fortalecer la autonomía de las mujeres, favorecer su autoestima y sus organizaciones. Si cada uno de nosotros toma en sus manos la responsabilidad de denunciar los casos, acoger a las víctimas y reflexionar sobre nuestras propias actitudes, tal vez podamos llegar como sociedad, a la convicción de que tenemos derecho a una vida sin violencia.

 

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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Esta publicación cuenta con el apoyo financiero de la Fundación Ford.