
Sabía que...
en
junio de 2000 había ministras de Defensa en Honduras, Nicaragua,
Noruega y Sri Lanka. |
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Las mujeres y el poder
El movimiento de mujeres ha contribuido a cambiar el
significado de lo que se entiende por poder y ha instalado nuevos estilos.
La idea del poder como servicio, "el poder para" construir frente
al poder que reprime y oprime, alimentó los debates del movimiento
feminista y permitió mirar el poder desde nuevas perspectivas.
El
movimiento ha hecho visible cómo el poder está en todas
partes, desde los espacios personales y subjetivos hasta los institucionales
más formales. Ha mostrado cómo el ejercicio del poder autoritario
impide que las personas desarrollen sus capacidades para decidir sobre
sus vidas; se expresa en los métodos que se usan para influir en
los comportamientos de los demás- convencer, persuadir, argumentar
o ejercer la fuerza y la imposición; está presente en las
dinámicas de distribución de beneficios y responsabilidades
dentro de las familias, los colectivos y las asociaciones; y permea las
normas y reglamentos institucionales que definen el comportamiento de
los ciudadanos/as. La exclusión de las mujeres del derecho al voto
fue por ejemplo, una manifestación de poder sobre ellas que trababa
el desarrollo de sus capacidades ciudadanas. El poder también está
presente en las normas formales e informales que impiden el acceso de
las mujeres a distintos recursos y círculos más altos de
decisión.
Si
Chile no cumple con los compromisos internacionales asumidos al ratificar
distintas Convenciones retrocede en su compromiso con el respeto de los
Derechos Humanos y, en el caso particular del protocolo facultativo de
la Convención mencionada priva a las mujeres de una instancia internacional
a la cual recurrir una vez que se han agotado todos los procedimientos
de denuncia en el país.
Los numerosos talleres de mujeres realizados en las décadas pasadas
revelaron los variados y sutiles procesos mediante los cuales se les da
poder a los hombres y se les quita a las mujeres. También señalaron
la importancia que tiene la autoestima y el conocerse a sí misma
para desarrollar una conciencia de derecho, sostener sus puntos de vista
y ser reconocida como igual por los demás.
En
breve, la mayor autonomía de las mujeres, la presencia de sus organizaciones
y el desarrollo de un discurso propio, las diferenció como fuerza
social y les dio mayor poder en el espacio político. El acceso
a la educación, a la salud y al mercado de trabajo les dio más
recursos para afirmar su independencia y ser reconocidas como un actor
social con concepciones, propuestas y demandas propias.
Como
producto de los cambios señalados las mujeres han accedido paulatinamente
a posiciones intermedias de poder y han generado numerosos liderazgos
sociales y culturales, además de algunos políticos, de mucha
relevancia. Estos liderazgos han puesto nuevos temas de debate y cuestionado
las normas institucionales que generan discriminaciones. Por esta razón
podemos decir que la entrada actual de las mujeres a altas posiciones
de poder es parte de procesos gestados en décadas anteriores.
En
este sentido, las transformaciones en las normativas y legislación
internacional no sólo son producto de la acción de la política
exterior de los Estados sino también de los movimientos y
organizaciones sociales de carácter nacional e internacional, que
han contribuido a establecer normativas internacionales que defienden
los derechos humanos, la protección del ambiente y formas de desarrollo
más justas.
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