62
octubre
2003

más Argumentos

LICENCIAS MATERNALES
¿A QUÉ LLAMAMOS ABUSOS?

    Durante una semana hemos sido testigos y partícipes de un intenso debate en torno a las licencias maternales a raíz del proyecto presentado por el gobierno en el contexto de la discusión del presupuesto del Estado de 2004. El rechazo por parte de la mayoría de las mujeres consultadas (independientemente de su filiación política), de los partidos de la Concertación y de la opinión pública en general, a considerar el cuidado del niño enfermo como moneda de cambio de la prolongación del postnatal, puso en evidencia los límites de un proyecto que tocaba un tema muy sensible, elaborado en forma por lo menos apresurada, sin contar con la información suficiente y sin consultar a las personas con-cernidas. La primera propuesta sólo respondía a la necesidad de contención de costos frente a un aumento creciente del uso de licencias para el cuidado de hijos e hijas enfermos menores de un año, afirmando que esto es una expresión de abusos. Junto con simplificar el problema, se lanzaba un velo de sospecha sobre el comportamiento de las mujeres trabajadoras.
    En menos de una semana el gobierno tuvo que retroceder y adelantar otra propuesta que mantiene las licencias para el cuidado de hijos/as, aunque introduce la figura del co-pago a partir de un determinado monto salarial. Asimismo, contempla la posibilidad de trasladar el periodo prenatal al postnatal, junto a la prolongación del tiempo total.
    En efecto, la actual propuesta aumenta en 24 días la licencia maternal, llegando así a 150 días (5 meses) y el permiso prenatal, que es actualmente de 42 días, puede trasladarse al período después del nacimiento del hijo/a.

    Argumentos para el cambio quiere detenerse a reflexionar sobre esta situación y analizar junto a nuestros/as lectores/as la complejidad de los condicio-nantes de las licencias maternales y de cuidado así como de los problemas que supone la conciliación de ambos trabajos: reproductivo y remunerado.


Sabía que...
Casi el 40% de las mujeres que trabajan no tienen derecho a las licencias maternales.

Las licencias: algo más que costos

    Es un hecho empíricamente comprobable (aunque sin acuerdo sobre la magnitud) que las licencias por enfermedad del niño/a menor de un año de vida han ido aumentado, así como los costos directos y a corto plazo que esta situación acarrea. Sin embargo, este aumento no es expresión de simples abusos, como se insinúa, sino de cambios en la sociedad, de problemas no resueltos y de otros nuevos que deberían atenderse si se quiere abordar el tema del cuidado de niños/as, la reproducción de la sociedad, a la vez que aliviar los costos que acarrean.
    Las transformaciones en la composición de la familia y el creciente ingreso de las mujeres al mercado de trabajo no han ido acompañadas con la implemen-tación de servicios de cuidado infantil ni con una redistribución de las tareas domésticas. Este ingreso coincide además con un debilitamiento de las redes familiares y vecinales y con el menor número de personas en quienes delegar el cuidado infantil, entre otras las abuelas o hijas mayores. Por otra parte, la organización del trabajo no sólo no se acomoda a las necesidades de la reproducción social, sino que, por el contrario, es cada vez menos adecuado.
    Las salas cunas son insuficientes e inapropiadas a las nuevas demandas; así, por ejemplo, las/os niñas/os son más vulnerables al contagio cuando asisten a las salas cuna y, además, ellas no asumen su cuidado una vez enfermos/as. Cada invierno cuando los hospitales y emergencias desbordan de menores, los médicos incentivan el cuidado de hijos e hijas por sus madres. Presentan la enfermedad como un proceso que conduce a la curación o al agravamiento dependiendo del cuidado recibido.
    En el mismo sentido, la educación en temas de salud, los mayores niveles educativos, el acceso a medios de comunicación, así como la mayor conciencia social de las necesidades afectivas del niño y la niña y de los efectos psicológicos de la enfermedad, desarrollan en las madres una actitud preventiva respecto a la salud de los bebés para evitar hospitalizaciones, lo que significaría mayores riesgo de salud, costos personales y económicos, no sólo para las familias sino también para el Estado. 
    Las condiciones laborales y de vida de las mujeres son muy heterogéneas. Son las madres trabajadoras con más bajos ingresos, que viven probablemente en zonas con mayores niveles de contaminación y problemas sanitarios, quienes demandan un mayor número de licencias. Son ellas igualmente quienes no pueden contratar servicios de cuidado privado.
    Pero no es sólo cuestión de ingresos, la extensión de la jornada y lejanía de los lugares de trabajo, la escasa posibilidad de flexibilizar la jornada, retrasando el ingreso o adelantando la salida en caso de enfermedad infantil, así como la imposibilidad de las personas en quienes se podría delegar el cuidado de niños/as de adaptarse a los horarios laborales de madres o padres, presionan también por el aumento de las licencias.
    La situación heterogénea de las madres y padres trabajadores obliga entonces a pensar en políticas que den cuenta de esta variedad de situaciones.
    Los mensajes a que están sometidas las mujeres son contradictorios. Por un lado, las culpabilizan por trabajar fuera de la casa y las hacen responsables de todos los problemas futuros de sus hijos e hijas. Pero en los lugares de trabajo se impone el discurso de la disponibilidad total a las exigencias laborales para ser reconocidas como trabajadoras y promovidas. La división sexual del trabajo, todavía predominante, responsabiliza casi con exclusividad a las mujeres del cuidado infantil. También las políticas públicas pueden ser contradictorias entregando y quitando incentivos al trabajo de las mujeres. Por un lado, se lo estimula porque significa un aporte fundamental para el combate a la pobreza, a la equidad y al desarrollo del país; por otro, se toma como un dato que ellas estarán siempre disponibles para cualquier trabajo de cuidado de la familia y del hogar.
 


Sabía que...
Las mujeres ganan el 36% menos que los hombres en el trabajo principal. (Casen, 2000)

¿Qué dicen las mujeres?

   Para conocer la opinión de mujeres trabajadoras Argumentos para el Cambio entrevistó a 40 mujeres trabajadoras, profesionales, empleadas y trabajadoras independientes. Todas ellas estaban al tanto del debate, tenían y estaban interesadas en dar a conocer sus opiniones y les parecía interesante que el tema de la maternidad fuese motivo de discusión pública. Pero, al mismo tiempo, la mayoría lamentaba que fuese sólo por razones económicas e iniciadas por el Ministerio de Hacienda y no por otras instancias del Estado.
   Sus respuestas aportan una nueva mirada. Para todas ellas el cuidado del hijo es fundamental, pero están conscientes de que si no existe un compromiso social con la maternidad, el cuidado de los hijos entra en conflicto con su desarrollo personal, en el cual el trabajo tiene un papel importante. En muchos lugares de trabajo, por ejemplo, las licencias maternales son consideradas una suerte de vacaciones, lo que redunda negativamente en la reinserción y en la promoción  de las mujeres.
   Las entrevistadas separan con mucha nitidez el embarazo y el parto del cuidado de los hijos/as. Este último puede ser compartido con los padres, los que, no obstante, encuentran una serie de obstáculos ideológicos y laborales para hacerse cargo de esta tarea. Por otra parte, algunas llaman la atención en que dado que los hombres, en general, ganan más que las mujeres, en caso del co-pago a partir de un determinado salario, esto sería un desincentivo para que la licencia la tomen los hombres.


Sabía que...
El 70% de las mujeres encuestadas por Argumentos para el Cambio está totalmente de acuerdo con que los padres tomen la licencia por enfermedad de los hijos/as

Para tener en cuenta

   El debate sobre las licencias maternales nos lleva a algunas reflexiones:

   Las propuestas de políticas en discusión son unilaterales y simplifican los problemas cuando estos no son analizados desde distintos puntos de vista por las diferentes autoridades del Estado y las soluciones que enuncia no son consultadas con los actores concernidos. De hecho, se observa hoy día que las propuestas aparecen y desaparecen sin que siquiera se conozcan los contenidos a cabalidad.
   El tema de los costos que se derivan de ellas, aunque no puede dejarse de lado, debe ser abordado de una manera que contemple todos los factores involucrados, dentro de una clara política de mediano y largo plazo. Es fundamental que los costos sean vistos de acuerdo a su impacto y no solo de manera directa e inmediata.
   En cuanto al contenido, resulta evidente que la maternidad y el cuidado de los hijos son tareas diferentes que conciernen a distintos actores "el Estado, los empleadores, padres y madres" y debe avanzarse en la elaboración de políticas coherentes, asegurando la responsabilidad de cada quién.

otros
Argumentos

¿comentarios?

Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

una publicación del:
CEM (Centro de Estudios de la Mujer),
Purísima 353, Santiago, Chile,
teléfono: (56-2) 777 1194, fax: (56-2) 735 1230,
correo-e: cem@cem.cl,
http://www.cem.cl

 

    Esta publicación cuenta con el apoyo financiero de la Fundación Ford.