85
enero
2010

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CEM

LAS MUJERES EN LA GLOBALIZACIÓN DE LOS CUIDADOS

     Cuando una mujer peruana es contratada en una casa particular, en general por otra mujer, ninguna de ellas tiene clara conciencia de que este encuentro forma parte de un proceso de transformaciones sociales importantes en el contexto de globalización actual. Tampoco están conscientes de que las relaciones de trabajo y convivencia estarán modeladas por las necesidades de ambas, derivadas de las características de sus sociedades, sus biografías particulares, las diferencias de recursos, las representaciones culturales de una respecto a la otra, así como por los niveles y forma de desarrollo de sus países.
     La mayoría ha tomado la decisión de emigrar frente a problemas agudos: insuficiencia de ingresos por falta de trabajo o bajos salarios, o debido a situaciones de conflicto familiar insostenibles. En estos casos muchas de ellas dejan a hijos e hijas al cuidado de madres u otros familiares, otras mujeres más jóvenes vienen animadas por el deseo de conocer y tener nuevas oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida.
      En Chile, en cambio, el ingreso de mujeres de clase media al trabajo remunerado, el envejecimiento de la población y la disminución de la oferta de trabajo doméstico puertas adentro en el país explican la mayor demanda de trabajadoras migrantes. Las mujeres de sectores medios y altos que trabajan no cuentan con servicios sociales en cantidad y calidad suficiente que se adapten a sus expectativas o requerimientos del trabajo remunerado: horarios poco previsibles y viajes fuera de su ciudad son ejemplos de estas demandas.
      La globalización aumenta el conocimiento de las mujeres migrantes sobre otros países y culturas y se trasladan motivadas por experiencias similares de amigas o parientes. Saben que pueden ahorrar y que si logran regularizar su residencia podrán acceder a servicios sociales como salud, educación y vivienda que les permite mandar dinero o traer luego a sus familias.
      Argumentos para el cambio quiere analizar estas trayectorias, las que son parte de cadenas globales de cuidado, y hacer visibles las motivaciones, expectativas, grado de protección y reconocimiento de derechos que existen en estas cadenas.


Sabía que...
En 2050 habrá más población mayor de 80 años que niños menores de 5 años.

LA MIGRACIÓN Y EL SISTEMA DE CUIDADO: UN MOTOR DE CAMBIO

      La migración pone en relación a tres familias, la de origen, la propia en el país de inmigración y la familia de la empleadora conformando lo que se ha dado en llamar una cadena de cuidado global. En el caso de la inmigrante surge una nueva forma de familia extendida de carácter trasnacional. Al interior de la cual se van redefiniendo o modificando las relaciones de género.
      La inmigración de mujeres peruanas es expresión de la crisis de cuidado en su país de origen, cuya sociedad no les asegura la sobrevivencia familiar, ni los servicios para que sus hijos/as puedan desarrollarse adecuadamente. La inmigración, aun a costa de grandes sufrimientos e incertidumbres, permite a las mujeres no sólo proveer recursos de distinto tipo a la familia de origen, sino que, a la vez, en el curso de este proceso ellas se van transformando, al igual que a sus familias en el país de origen, así como también influyen en las costumbres del país al que llegan.
      Partir es un acto de decisión personal, más o menos pensado, más o menos impulsivo, pero para migrar es necesario contar con muchos recursos personales y sociales o adquirirlos en el curso de la experiencia: capacidad de abordar el riesgo y aprender rápidamente a diferenciar quién es quién y en quién confiar, cómo protegerse, cómo desenvolverse. Supone igualmente una gran fortaleza psicológica para soportar la separación de los suyos y adaptarse a nuevas costumbres y no pocas veces, manejar la discriminación de la que es objeto. A la vez, su familia en el país de origen debe reacomodarse para suplir su ausencia.
      La experiencia de la maternidad de la inmigrante se transforma, pierde el carácter cotidiano y se reemplaza por una suerte de cotidianidad virtual gracias a las nuevas tecnologías, una de cuyas expresiones son los locutorios que abundan en la ciudad. Son las abuelas quienes generalmente asumen el papel de las madres y las inmigrantes las de proveedora de oportunidades, no sólo de recursos materiales sino también de expectativas y de horizontes de vida más amplios.
      En el lugar al que llegan las mujeres deben formar un nuevo hogar de referencia, con amigas o solas o con sus parejas, muchas veces hechas en Chile, al cual suelen ir trayendo poco a poco al resto de la familia: hijos/as, hermanas, padres y en especial las madres de las inmigrantes que se desplazan a cuidar a los nietos/as nacidos en el exterior. La manera de percibirse, de actuar y de relacionarse va transformándose, frecuentemente, en un sentido de mayor independencia. La conciencia de las necesidades de cuidado que debe cubrir para otros/as no se refleja en el cuidado de sí mismas, ya que habitualmente se someten a cargas intensas de trabajo y estilos de vida de gran austeridad para asegurar las remesas o el ahorro para volver.


Sabía que..

En Chile existen 27 geriatras registrados cuando la población requiere 300.

EL APORTE DEL TRABAJO DOMÉSTICO DE LAS INMIGRANTES A LA ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LOS CUIDADOS

      En las casas chilenas a las que llegan cumplen un importante rol de cuidado permanente en ausencia de las madres más exigidas por trabajos profesionales. Las trabajadoras transfieren una gran disponibilidad de tiempo y una forma de concebir la educación de niños y niñas basada en la atención a sus necesidades materiales y afectivas. Transmiten a los hogares en que trabajan nuevas costumbres, expresiones, tipos de alimentación y formas de relacionamiento. En su entorno social crean nuevos lazos con los otros e intercambian formas diferentes de valorar y posicionarse en la vida. En breve, son los cambios en las exigencias sociales del cuidado los que ayudan a entender las migraciones de peruanas al país. Las tareas de cuidado se han vuelto más difíciles de distribuir cuando hombres y mujeres salen a trabajar, cuando los miembros jóvenes y adultos de la familia entran y salen de sus hogares movilizándose entre múltiples actividades y, por otro lado, cuando aumentan los hogares de personas de tercera edad que viven solas o quedan solas en los hogares donde todos sus miembros trabajan fuera.


Sabía que...
En 1980 el 55,8% de las trabajadoras de casa particular trabajaba puertas adentro. En 2007, ese porcentaje descendió a 21%.

¿Y LOS DERECHOS?

      La situación de las inmigrantes es especialmente difícil e injusta en el caso de políticas migratorias restrictivas. La informalidad obliga a las mujeres a aceptar múltiples injusticias en los lugares de trabajo, en el lugar que habita y en el medio que le rodea, lo que las excluye del ejercicio de los derechos básicos reconocidos a los ciudadanos/as del país. Asimismo, aun teniendo derechos, la información es deficiente y el temor a la expulsión es tan fuerte que muchas veces se someten a situaciones de maltrato inaceptables.
      En 2005, Chile ratificó la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familias, lo que obliga al Estado a formular una política nacional de migraciones y refugiados que debería asegurar la regularización periódica de los nuevos inmigrantes, la ampliación de las garantías de acceso al sistema de salud pública y previsional, y a la vez desarrollar iniciativas de integración con respeto a la diversidad, y su defensa ante manifestaciones de discriminación y xenofobia.

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Argumentos para el cambio     ISSN 0717-2346

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