
Es difícil empezar un nuevo Argumentos sin referirse a la permanente e inestable situación mundial y a los riesgos a los que estamos sometidos como sociedades, uno de los cuales es el debilitamiento de los ideales democráticos de igualdad, libertad y solidaridad, así como el de los procedimientos, reglas e instituciones que se han ido construyendo a lo largo de la historia para frenar la arbitrariedad, el autoritarismo, la desigualdad y el secuestro de la soberanía popular.
En las complejas sociedades contemporáneas los desafíos democráticos son mayores, y las soluciones a los nuevos problemas deben considerar simultáneamente las distintas dimensiones que los configuran: económicas, sociales, medio ambientales y políticas, así como también las ideas e intereses y las consecuencias de las acciones de los diversos actores implicados en el curso de estos problemas. Es difícil pensar entonces que la solución de los problemas responde a causas únicas, y que estos pueden resolverse sin tener en cuenta el papel de los actores, sus valores, intereses y grados de incidencia en la producción y transformación de los problemas.