
Laura querida:
Has partido y contigo se va una parte muy importante de nuestra vida como colectivo humano y como institución. La historia personal de cada una de nosotras y la trayectoria del Centro de Estudios de la Mujer no pueden comprenderse sin tu presencia, tu dedicación y tu inmenso compromiso.
A lo largo de tantos años nos entregaste afecto, cuidados y una preocupación permanente por cada una de nosotras. Con tus conocimientos, habilidades, creatividad y capacidad de trabajo contribuiste de manera decisiva a sostener y fortalecer el CEM.
Te comunicabas con inteligencia, calidez y cercanía. Construiste vínculos con personas e instituciones muy diversas, dialogando con administraciones, resolviendo problemas que parecían difíciles de superar, corrigiendo errores administrativos, gestionando solicitudes, permisos y múltiples imprevistos. Siempre encontrabas la forma de abrir caminos y tejer nuevas redes de apoyo para el CEM.
Junto a Rosalba, Kena, Thelma, las Ximenas y tantas otras compañeras, estuviste desde los inicios del CEM.
Como recuerda Ximena Diaz Nuestra querida Laurita llegó al CEM poco después. No recuerdo cómo llegó, pero desde el primer momento, desde que nos conoció y desde que la conocimos ella fue parte de nuestro grupo. Hizo suyos nuestros objetivos, nuestros ideales, nuestros proyectos
En un trabajo conjunto te las ingeniaste para conseguir y administrar recursos, cuidar las relaciones entre los equipos, planificar actividades, resguardar la memoria institucional, organizar celebraciones, acompañarnos en momentos difíciles y sostener la vida cotidiana de esta organización. Cada seminario, cada taller, cada publicación y cada proyecto eran para ti motivo de orgullo y expresión de un trabajo compartido.
Lamentamos profundamente tu partida. Te vamos a extrañar. Pero también sabemos que sigues estando en cada una de nosotras, en los afectos que construiste, en los recuerdos compartidos y en todo lo que ayudaste a crear.
Hoy abrazamos con especial cariño a Hernán, a tus hijas y a tu hijo, nietas y nietos. Los sentimos parte de ti y, por lo mismo, también parte de nosotras. Compartimos su dolor y les hacemos llegar nuestro afecto, gratitud y compañía.
Gracias, Laura, por todo lo que nos diste