
EN TIEMPOS DE CRISIS Y DESAFÍOS DEMOCRÁTICOS
Este número de Argumentos se escribe justo antes de la primera vuelta presidencial y las elecciones parlamentarias del 2025, y poco después de un conversatorio sobre feminismo y democracia convocado por la plataforma Nada sin Nosotras junto con FES Chile. Nace de las emociones, ideas y preguntas que dejó ese encuentro sobre el momento que estamos viviendo.
Hoy hay una sensación compartida: estamos en medio de una crisis múltiple-climática, geopolítica, económica, social y también ética—. Vivimos en un mundo sacudido por guerras, migraciones forzadas, redes criminales internacionales y una violencia que parece no tener freno. Y, como siempre, las consecuencias no son iguales para todas las personas: golpean con más fuerza a algunos países de Europa central y del sur, a las personas con menos recursos, a las mujeres, a las niñas y a quienes se ven obligados a desplazarse debido a la pobreza, conflictos armados o regímenes autoritarios.
La crisis climática hace más profundas las desigualdades. Las zonas rura- les y los barrios más pobres pagan el precio de un modelo de desarrollo desigual. A la vez, la crisis de los cuidados muestra con crudeza la falta de políticas, servicios y tiempos para sostener la vida cotidiana. Las mujeres, pese a todos los avances, siguen lidiando con jornadas intensas sin contar con políticas de cuidado y recursos suficientes para compatibilizar trabajo y cuidado.
Por otro lado, nos ha afectado e indignado la grave denuncia de violación y abuso de poder por parte de una máxima autoridad del Estado. El uso de artefactos explosivos en el INBA que dejó importantes secuelas en la salud de los estudiantes y en la convivencia de la comunidad escolar ha mellado una vez más la confianza depositada en la educación como un medio de formación ciudadana, de cohesión y de equidad social.
Y como telón de fondo, y pese a todo los esfuerzos desplegados por el gobierno, asistimos a distintas y crecientes formas de delincuencia y de crimen organizado, lo que exige a las autoridades de gobierno y al parlamento aprobar nuevas normativas e implementar estrategias complejas que deben considerar las distintas causas y aristas del problema.
Muchos de los problemas actuales derivan de cambios estructurales y correlaciones de fuerza en la economía, en la organización del trabajo y el mercado laboral y de la adaptación acelerada a nuevas tecnologías.