En el periodo actual tan incierto y con altos niveles de confrontación y polarización política, resulta indispensable no perder de vista preguntas fundamentales: ¿cómo garantizar un desarrollo de país que promueva el bienestar personal y colectivo, que garantice las condiciones necesarias para que todas las personas puedan ejercer su autonomía y llevar adelante sus proyectos de vida? ¿Cómo construir una sociedad donde la diversidad de ideas, de valores y formas de vivir encuentre reconocimiento y respeto, sin imposiciones ni coacciones de unos grupos sobre otros, donde exista justicia social y redistribución equitativa de las oportunidades y reconocimiento entre todos los grupos sociales: mujeres y hombres, pueblos originarios, diversidades sexuales?