La tensa calma permeada de temores y esperanzas fue disipada con los resultados de la mega elección del 15 y 16 de mayo, cuyo corazón fue la elección de lxs constituyentes. La Convención Constitucional dio una
salida institucional participativa a la revuelta social, que puede cristalizarse en un nuevo pacto social. Al bajar las barreras de acceso a los espacios políticos institucionales debido a la norma de paridad de género, escaños reservados a los pueblos originarios, cupos para personas con discapacidad y formación de listas independientes, se facilitó el acceso a la escena política institucional de sujetos políticos más representativos de la diversidad social.

La derecha obtuvo 37 escaños del tercio que aspiraba para frenar los cambios. Los partidos de la ex concertación alcanzaron 25 escaños. Ellos fueron cuestionados por su distanciamiento con las demandas y necesidades de la mayoría de la población, la no defensa irrestricta de los derechos humanos, su débil compromiso con la protección ambiental y las demandas de los Pueblos Originarios. El apoyo a Apruebo Dignidad como fuerza alternativa fue mayor, con 28 escaños. Un gran porcentaje de hombres y mujeres, que se autodefinen independientes o integrando la Lista del Pueblo lograron una importante victoria con 38 escaños, 24 de los cuales pertenecen a la Lista del Pueblo.

Los resultados presentaron una continuidad sorprendente con las luchas estudiantiles, las movilizaciones feministas del año 2018, el estallido social del año 2019, la lucha por la paridad y los escaños reservados, y el apruebo mayoritario del plebiscito de octubre 2020. Muchos adultos jóvenes de edad intermedia, líderes territoriales y nacionales fueron elegidos en las listas del Apruebo Dignidad y Lista del Pueblo.

De acuerdo a los testimonios de muchxs constituyentes fueron los efectos cotidianos de la desigualdad, la confrontación reiterada con la insatisfacción de necesidades básicas, la prioridad de los criterios económicos sobre la calidad de vida en zonas de sacrificio, la debilidad de valores ciudadanos y las reiteradas prácticas de corrupción y enriquecimiento ilícito, los que los motivaron a organizarse a partir de concepciones alternativas sobre el desarrollo, el bienestar, la convivencia social y la protección de los seres vivos y la naturaleza.

La mayoría de lxs constituyentes hacen visibles las experiencias de vidas heterogéneas y mayoritarias que tienen lugar en la sociedad chilena. Sus demandas son condensaciones de luchas anteriores que con distintas longitudes de tiempos fueron impulsadas por grupos de mujeres y hombres, como, por ejemplo, contra el proyecto de HidroAysén, luchas contra la privatización del agua, la descentralización, la pequeña agricultura familiar, contra las zonas de sacrificio, el deterioro ambiental, la lucha de los pueblos originarios por sus territorios, respeto a su cultura y formas de auto gobierno, contra las AFP y, en el caso de los movimientos feministas contra las distintas manifestaciones de la sociedad patriarcal.

Estxs constituyentes cuentan con las capacidades sociales y culturales y conocimientos exigidos por el debate constitucional. Hay una diversidad de profesiones y oficios: dirigentes indígenas y sociales, una machi, amas de casa, técnicos y emprendedoras. Junto a una mayoría con educación superior o profesionales de universidades regionales, y nacionales y algunos con estudios de post grado. Estudiaron diferentes carreras, entre otras: derecho, pedagogía, periodismo, trabajo social, sociología, ingeniería y psicología.

A diferencia de la elección de constituyentes, en la de gobernaciones regionales, alcaldías y concejalías municipales la lista de los partidos alcanzó un porcentaje de votos mayor que los independientes. Sin embargo, se sintió el efecto constituyente. La participación alcanzó un porcentaje mayor que en las elecciones municipales pasadas y aumentó la presencia de las fuerzas de oposición, de la izquierda concertacionista.

Además, algunas mujeres accedieron a cargos de alcaldesas en Municipios de gran trascendencia como es el caso de Santiago, Ñuñoa, Melipilla, San Miguel, Valdivia, Viña del Mar que estaban en manos de la
derecha y aumentaron también su presencia entre las concejalas.

En breve, la Convención Constituyente destaca por la heterogeneidad y diversidad de fuerzas políticas a su interior, con un abanico de demandas que es necesario profundizar y articular. Esto exige capacidad
de escucha y debate y de ponerse en distintos puntos de vista para una mejor comprensión y dar respuestas a problemas complejos, lo que probablemente dará lugar a alianzas diferentes de acuerdo a las posiciones y conocimientos que se tienen y en torno a temas específicos.