
Resulta difícil escribir un Argumentos a un mes de la conmemoración de los 50 años del golpe militar, en un momento de mucha tensión, polarización y odiosidad política. Los partidos de las derechas, especialmente el partido republicano en el parlamento paraliza el debate de reformas tan importantes como la de pensiones, largamente demandada por la ciudadanía y la aprobación indispensable de un nuevo pacto fiscal. Reformas que son urgentes de abordar para responder a las transformaciones demográficas, económicas y culturales que experimentan nuestras sociedades.
Asimismo, la embestida conservadora de la ultraderecha republicana en el Consejo Constitucional pretende poner en jaque logros democráticos que han sido alcanzados a través del tiempo en procesos que han involucrado la participación de la ciudadanía a nivel nacional y trasnacional. Se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos ciudadanos, especialmente de las mujeres, a la igualdad, libertad y autonomía, los derechos a una vida libre de violencia, al cuidado y al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.
çEstas fuerzas conservadoras también llaman a retroceder en normas que sustentan un sistema político democrático relativas al funcionamiento del poder judicial, la división de poderes, y la independencia de órganos autónomos como es el caso de la Contraloría.
Los últimos hechos referidos a la transferencia de dineros públicos a fundaciones de la sociedad civil han desencadenado una campaña de desprestigio del gobierno y provocado un sentimiento generalizado de decepción y desconfianza del funcionamiento del Estado. Pero, al mismo tiempo han puesto de manifiesto la urgencia de revisar permanentemente las normas que dan lugar a usos laxos e indebidos de los fondos públicos, a conflictos de intereses, y en otros casos, a prácticas de corrupción. Tal como ha ocurrido en otras situaciones similares en la historia reciente, el gobierno ha sido capaz de reaccionar con la propuesta de nuevas normas que fortalecen la institucionalidad y resistencia a la corrupción.
Sin embargo, estas situaciones no deben ensombrecer el papel de las organizaciones de la sociedad civil, ONGs y fundaciones que desde hace años, y en una invasiva cultura neoliberal que fomenta el individualismo y pasividad social, se han comprometido en restablecer los vínculos sociales, fomentar la solidaridad ciudadana y la acción conjunta para enfrentar difíciles situaciones de vida. Hay que recordar el papel de muchas de ellas que fueron fundamentales para la sobrevivencia física y material de las poblaciones, para la defensa de los DDHH, y en la lucha contra la violencia de género y el reconocimiento de los derechos de las mujeres.
El acoso del Parlamento y de las fuerzas de derechas al gobierno, las denuncias sobre actos de corrupción generalizadas sin hacer diferencias, niprofundizar los mecanismos que los posibilitan, constituyen una cortina de humo que reduce casi de manera asfixiante el espacio de la política al quehacer de un parlamento trancado y deslegitimado, de un Consejo Constitucional dominado por republicanos que presiona por imponer posiciones cada vez más conservadoras, y atenúa la condena al golpe militar como expresión mismo de la violación de los derechos humanos.
Esta embestida permanente no facilita la elaboración y comprensión porparte de las fuerzas progresistas de los fracasos del proceso constituyente anterior y del fortalecimiento de las fuerzas de derecha. Tampoco les permite pensar sus estrategias en un horizonte de tiempo mayor y en un contexto de preocupante cambio climático, de migraciones obligadas y de bandas delincuenciales trasnacionales asociadas al tráfico de drogas.
Se tapa lo que sucede cotidianamente en otros espacios, en la gestión diaria de políticas públicas donde la mayoría de los funcionarios y autoridades hacen su tarea y ponen lo mejor de sus capacidades, esfuerzo y tiempo. Se olvida también de la recreación diaria de vínculos, redes de solidaridad que la ciudadanía teje para anidar las difíciles experiencias de vida en este contexto cruzado por las desigualdades y la falta de reconocimiento.
La publicación de este nuevo Argumentos quiere contribuir a oxigenar el espacio de la política para elaborar el necesario duelo por la oportunidad perdida el 4 de setiembre de avanzar en una sociedad con mayor justicia. Y en al caso del movimiento feminista, elaborar la pérdida de potencia fortalecida por la presencia masiva de mujeres en los espacios públicos y la aprobación en la Convención de una agenda feminista sistémica entrelazada con transformaciones tan importantes como la descentralización, la redistribución del poder, el reconocimiento de la interculturalidad del país, la defensa de un desarrollo sustentable, entre otros.