Desde 1990 la presencia de las mujeres en el mercado laboral ha aumentado significativamente. A ello han contribuido transformaciones culturales y una mayor conciencia de género que explica que el trabajo para la mayoría de las mujeres sea parte sustantiva de su identidad y desarrollo personal. Simultáneamente los cambios en la organización productiva y mercado laboral se han traducido en una mayor demanda de trabajo para las mujeres. En las últimas décadas se ha elevado el número de mujeres que quieren trabajar en relación con el total de la población femenina en edad de trabajar. Más mujeres empleadas, tanto asalariadas como empleadoras y autónoma; y las más jóvenes se incorporan al mercado de trabajo con un mayor nivel formativo que en las
generaciones anteriores.
No obstante, durante la pandemia la presencia de las mujeres en el mercado de trabajo está retrocediendo a niveles de décadas anteriores. La retracción del sector formal está expulsando en forma diferenciada a mujeres y hombres del empleo formal y, debido a las cuarentenas, les resulta difícil mantenerse y realizar actividades en el sector informal.
Cada vez que es posible, las empresas privadas e instituciones del Estado, transfieren el trabajo presencial a telemático. El trabajo doméstico se intensifica. A la desigual distribución de los trabajos domésticos y de cuidado se agregan otros factores asociados a la cuarentena, la disminución del trabajo doméstico remunerado, el debilitamiento de las redes de cuidado familiares y vecinales, el cierre de los colegios e instituciones de cuidado. Los hogares deben suplir funciones del sector salud debido a las altas hospitalarias más tempranas, la atención en el hogar de fases de enfermedades que podrían requerir hospitalizaciones y el abaratamiento de los costos de productos de subsistencia mediante la producción doméstica. Esta condensación del trabajo estaría llevando a muchas mujeres a retirarse del mercado laboral. Sin embargo, la pérdida de ingresos aumenta la dependencia de otros y la sobre exigencia cotidiana en espacios de convivencia reducidos las hace más vulnerables a la violencia, al estrés y proclives a experimentar malestares psicológicos.
Como lo hemos dicho otras veces, las crisis desnudan la fragilidad de los logros impulsados por las políticas y globalización neoliberales: castillos en el aire con cimientos inseguros Se hacen visibles las desigualdades que segregan las sociedades: de género, de clase, de etnia y territoriales. Los migrantes son especialmente desprotegidos al quedar varados en verdaderos terrenos de nadie, desprotegidos por sus países de origen, sin derechos cuando están en situación irregular en los países a los que llegaron.
Durante la pandemia, la paralización de la producción, la enorme cantidad de trabajo adicional desplegado para poder sobrevivir, así como también la importancia del trabajo de cuidado y de mantención de vínculos sociales, muestra como la reproducción de la sociedad no se asienta solo en el capital sino especialmente en los trabajadores/as, en el autoempleo, en los insuficientes ingresos obtenidos en el sector informal y en cantidades ingentes de trabajo no pagado desplegado en las actividades de cuidado dedicadas al bienestar de las personas, del entorno y de las relaciones de intercambio social.
Pero al mismo tiempo, los mayores niveles de educación de la población, los vínculos sociales recuperados desde octubre de 2019, la organización colectiva y la mayor comprensión y vivencia de las consecuencias de las desigualdades y de los límites de las instituciones, son patrimonios útiles para la resiliencia personal, colectiva y social durante la crisis y para abordar la post pandemia. Los mayores niveles de conciencia de género de las mujeres, sus niveles educativos y la variedad de formas de familia han permitido diferenciar sus proyectos personales de los de sus parejas y debilitar la familia patriarcal, lo que junto al dinamismo de las organizaciones feministas y de mujeres se constituyen en patrimonios de las resistencias contra la desigualdad de género.
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Argumentos para el cambio en tiempos constituyentes

El efecto de la crisis en el trabajo de las mujeres

Los efectos de la pandemia en el trabajo de las mujeres